A continuación, vamos a explicar las características de los niños que no han sido capaces de desarrollar un autoconcepto adecuado:
-
Incomodidad: Se siente incomodo con su aspecto físico, con su personalidad, con los cumplidos y la atención de los demás…
-
Preocupación excesiva por complacer a los demás, dejando de lado sus deseos y sentimientos.
-
Es muy cerrado, no suele expresar sus emociones porque le han enseñado que son muestras de debilidad.
-
No es responsable de sus propias acciones y suele usar mentiras o excusas o quejarse de los demás para justificarse.
-
Es demasiado sensible a las críticas. Siempre se siente atacado ante cualquier comentario.
-
No lucha por conseguir sus metas, se rinde enseguida o se niega a intentar hacer cosas porque da por sentado que no lo conseguirá.
-
No se conoce a sí mismo ni quiere hacerlo. Actúa imitando a otras personas sin pensar en lo que realmente quiere.
-
Es excesivamente dependiente de la gente y las situaciones que conoce. Le da miedo cualquier cambio o el contacto con nuevas personas.
Por el contrario, un niño que ha crecido respaldado por la confianza de sus padres y ha desarrollado un buen autoconcepto confía en sí mismo y en los demás, se siente seguro de sí mismo y acepta los cambios sin miedo, sabe tomar decisiones y conseguir resultados y se conoce a sí mismo lo suficiente como para que las críticas de los demás no le afecten. Todo esto conduce a la formación de una personalidad con una alta autoestima.